Qué cambia en el SVB pediátrico con un niño
Cuando llevas tiempo trabajando en emergencias, hay escenas que se parecen mucho entre sí. Y otras que no.
La parada en un adulto tiene su tensión, claro. Pero cuando el paciente es un niño, el ambiente cambia. Todo parece más pequeño. Más frágil. Y la sensación de urgencia es distinta, aunque el algoritmo sea parecido.
Las actualizaciones 2025 en SVB pediátrico no vienen a cambiarlo todo. En verdad, viene a simplificar. Sí, porque su prioridad es que no pierdas tiempo e identifiques una PCR a tiempo agilizando el tratamiento precoz y mejorar el pronóstico.
1. No es el mismo contexto que en adultos
En adultos muchas paradas son eléctricas. Un ritmo que se desorganiza. Una fibrilación. Un infarto que se complica.
En niños, muchas veces lo que ha ido fallando es la respiración. Un problema respiratorio que se prolonga. Un atragantamiento. Un ahogamiento. Algo que va agotando poco a poco al cuerpo.
Eso hace que las ventilaciones tengan un peso diferente.
El ERC propone empezar con cinco ventilaciones iniciales. La AHA mantiene el esquema de compresiones primero. En la práctica, lo que realmente importa es no perder tiempo y que el oxígeno llegue pronto.
En mi experiencia personal, y en lo que me dice la lógica, yo prefiero priorizar las 5 ventilaciones. A día de hoy, en el servicio seguimos con el enfoque ERC.
2. La valoración inicial sin eternizarse
Escena segura. Eso siempre.
Después viene lo básico: respuesta, respiración, pulso.
En un lactante el estímulo en la planta del pie ayuda a ver si hay reacción real. Buscas movimiento, un gesto, tono. Si escuchas el llanto … oh bendito llanto, alégrate. Algo que te indique que responde a los estímulos.
La respiración es el punto que más confunde. La respiración agónica engaña mucho. Ese jadeo irregular o esas bocanadas. Parece algo, pero no es una ventilación eficaz. ¿Recuerdas al pez fuera del agua?, pues ya te digo yo que es así muchas veces. Si no es una respiración normal y rítmica, mosquea.
El pulso en lactantes se busca en el brazo. En niños mayores, en cuello o ingle. Y no más de unos segundos. Según las guias, hablamos de una valoración de 10 segundos.
¿Pero … 10 segundos? Estamos locos !!. ¿En 10 segundos debo valorar si estrujo el pecho de mi hijo con la duda de si le voy a hacer mas mal que bién?
Si estás solo y no tienes teléfono cerca, las recomendaciones hablan de iniciar RCP antes de ir a buscar ayuda. Más allá del número exacto de minutos, la idea es sencilla: no dejar al niño sin atención desde el principio.
3. Ventilar en un niño no es soplar fuerte
En lactantes la cabeza no va hiperextendida. Es una posición neutra, suave. Si te pasas, puedes cerrar la vía aérea sin querer.
La ventilación dura aproximadamente un segundo. Lo justo para ver que el tórax sube. Nada más.
Si soplas con demasiada fuerza, el aire se va al estómago. Y eso complica la situación.
En niños más grandes, la técnica es más parecida a la del adulto, pero el principio es el mismo: volumen suficiente para elevar el tórax, sin exagerar.
Siempre que se pueda, usar una barrera ayuda. Te da seguridad y eso también influye en cómo trabajas.
4. Compresiones adaptadas al tamaño
El ritmo es el mismo que en adultos: entre 100 y 120 por minuto.
Lo que cambia es la profundidad y la técnica.
En lactantes, la técnica de los dos pulgares rodeando el tórax suele dar mejor control. Si no puedes hacerlo así, te adaptas. Puedes tumbarlo y usar 2 dedos de la mano para comprimir. Lo importante es que la compresión sea efectiva.
En niños más grandes puedes usar una o dos manos, según el tamaño. En adolescentes prácticamente trabajas como con un adulto.
La referencia de un tercio del diámetro del tórax es una guía. Con la práctica, tu mano aprende lo que significa.
Si sois dos reanimadores, el ratio 15:2 permite ventilar con más frecuencia. Tiene sentido cuando muchas paradas han sido respiratorias.
Cambiar cada dos minutos si es posible ayuda a mantener calidad. La fatiga no avisa, pero aparece. Y sin darte cuenta la circulación ya no es igual de efectiva.
Creo que este último punto va a depender mucho de la situación y del personal. He visto situaciones en las que el equipo está en forma, somos pocos y muy ocupados y puedes alargar más los ciclos. La policía actualmente también está súper bien preparada y hacen un trabajo estupendo como primeros intervinientes.
Pero otras en las que la persona que realiza las maniobras es una persona mayor, y por tanto su energía no es la misma para aguantar incluso 2 minutos de RCP de calidad.
TE VOY A DECIR UN DETALLITO IMPORTANTE Y ALGO YA MAS AVANZADO
¿ Y si tiene todas las papeletas de ser una parada cardiorespiratoria, pero resulta que le encuentro el pulso?
5. El DESA también se utiliza
En pediatría también hay ritmos desfibrilables.
Si hay parches pediátricos con atenuador de energía, mejor. Si no los hay, se pueden usar los de adulto, colocándolos bien y evitando que se toquen.
En tórax pequeños puede ser más práctico colocar un parche delante y otro detrás.
En lactantes, si no hay desfibrilador manual, no se retrasa la descarga por ese motivo.
Lo ideal es tener todo el material perfecto. La realidad es trabajar con lo que tienes delante.
6. OVACE: cuando el problema es que el aire no pasa
El atragantamiento en un niño es una escena que impresiona.
Lo primero es diferenciar si la tos es efectiva o no.
Si el niño tose con fuerza, lo más prudente es animarle a seguir. Muchas veces el cuerpo resuelve el problema solo.
Si no puede hablar ni respirar con normalidad, entonces actúas.
En mayores de un año: golpes interescapulares con el niño inclinado hacia delante. Si no funciona, compresiones abdominales. Alternando.
En menores de un año: cinco golpes boca abajo sobre el antebrazo, luego cinco compresiones torácicas. Alternando.
Si pierde la consciencia, al suelo con cuidado y comienzas RCP. Cada vez que abras la vía aérea para ventilar, mira si el objeto es visible. Si lo ves claramente, lo retiras. Meter el dedo a ciegas no suele ayudar.
En esos momentos, mantener la calma marca más diferencia que la fuerza.
Preguntas frecuentes que suelen aparecer
¿Y si estoy solo?
Empieza a actuar. Si tienes el móvil, activa emergencias en manos libres y sigue.
Si está lejos, inicia RCP unos momentos antes de ir a buscarlo. La idea es no dejar al niño sin nada desde el principio.
¿Y si se atraganta y pierde el conocimiento?
Lo colocas en el suelo y comienzas RCP. No necesitas comprobar pulso antes. Cada vez que abras la vía aérea, mira si el objeto es visible. Si lo ves claramente, lo retiras.
¿Y si tengo miedo de hacer daño con las compresiones?
Es una duda muy habitual.
En una parada cardiorrespiratoria el problema principal no es la posible fractura de una costilla. El problema es que no circula sangre.
Las compresiones deben ser firmes. No violentas, pero sí decididas.
¿Y si no estoy seguro de si respira?
Si no es una respiración claramente normal, no esperes demasiado. Es preferible actuar que quedarse mirando.
Reflexión final
Las guías cambian cada cierto tiempo. La sensación de estar delante de un niño crítico no cambia tanto.
Con el tiempo aprendes que no todo es técnica perfecta. Es mantener la calma, hacer lo básico bien y no perder tiempo.
“Aunque los que nos dedicamos a esto sabemos que, cuando se trata de pediatría, es fácil decir … pero muy difícil serenarse”
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Referencia bibliográfica
Díaz García JL. SVB pediátrico 2025 y OVACE: guía práctica actualizada. NutruxIQ [Internet]. 2026 [citado —]. Disponible en: https://www.nutruxiq.com/blog/svb-pediatrico
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Bibliografía
- American Heart Association. 2025 American Heart Association Guidelines for Cardiopulmonary Resuscitation and Emergency Cardiovascular Care: Pediatric Basic and Advanced Life Support. Circulation. 2025. Disponible en: https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIR.0000000000001370
- European Resuscitation Council (ERC). European Resuscitation Council Guidelines 2025: Paediatric Life Support. Resuscitation. 2025. Disponible en: https://www.resuscitationjournal.com/article/S0300-9572(25)00279-5/fulltext